La realidad económica de Argentina y el intento de polarizar entre el oficialismo gobernante y el partido de la ex jefa de estado terminó con una generacion y un ciclo politico, denominado macristinismo. Ambos no superan el 32 % de intención de voto.

Las elecciones del 2019 con un electorado dispórico abre un nuevo horizonte, cuando apenas faltan diez meses para elegir un nuevo presidente Argentino. Para Macri es irremontable y para Fernandez Whelhem imposible. Acumula un 72% de imagen negativa. En tanto que el jefe de estado en tres años no deja como legado ni una medida que favorezca a la clase media y sectores populares. El 68% que no votaria a ninguno de los dos orienta a los argentinos a una tercera posición electoral.

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